Twilight of the idols, Friedrich Nietzsche

En esta magnífica obra, Nietzsche empieza por complementar algunas de las frases más conocidas de la época y complementarlas de manera alegórica y jocosa. Hablar de la aproximación que Nietzsche hace a continuación es una tarea compleja debido a la diversa cantidad de personajes, épocas y pensamientos. Tal vez, la mejor manera de empezar es recordando su frase: «mi objetivo es escribir en 10 oraciones lo que otros es escriben en un libro – lo que otros no escriben en un libro». Su crítica a Schopenhauer, Platón, Goethe, parte de su entorno actual y su admiración a Dosteovsky es explícita e implícita.

Empecemos por mencionar su crítica a Platón. Nietzsche acusa a Platón de haber sido uno de las piedras angulares del nacimiento de lo que posteriormente se conocería como «cristianismo». Su referencia misma a lo «bueno» es la primera semilla. Nietzsche acusa a Platón no tener suficiente carácter para lidiar con la realidad y por eso «huye» al mundo ideal. En oposición de los romanos Tucídedes y Salustio, a quienes reconoce su valentía para enfrentar y, en cierta forma controlar su realidad. De hecho, afirma que la belleza Griega sólo pudo haber sido engrandecida por la divinidad romana. Nietzsche, menciona que la forma correcta de entender a los Griegos es Dionisio. Las orgías, la bebida, la entrega a los placeres carnales tenía tal lugar en la sociedad Griega que era motivo de elogio en sus monumentos e historias. Este elogio desaperece cuando el cristianismo llena de pudor el acto sexual que garantiza la conservación de la especie. El dolor de parto ya no es una bendición sino una condena.

En esta obra también se puede apreciar el elogio por el estilo, la belleza y la ambición de la arquitectura por alcanzar éstos estándares. El estilo, la belleza es aquel poder que no necesita explicación ni receptor, dice Nietzsche. Aspirar a ésta belleza es aspirar a los más altos estándares humanos y huamanizados de belleza.

Nietzsche también habla de aquellos personajes que se dicen «impersonales», desinteresados y que aseguran no buscar nada para sí mismos. Afirma que éstos personajes, al carecer de ambición, buscan algo más oscuro, el derecho de autoplocamarse superior a sus pares, el derecho a ver como inferiores a sus pares.

The Sickness unto death

Esta nota aborda las complejas ideas expuestas en el libro «Sickness unto death» de Kierkegaard, con el objetivo de conectar las ideas y pensamientos que surgen al leer este libro. Resumir o interpretar ésta magna obra va más allá de lo que pretende esta nota.

En este libro, Kierkegaard aborda el tema de la desesperación como pecado. Kierkagaard aborda este tema desde la perspectiva de distintas categorías. Una de esas categorías se identifica con aquella desesperación del ser, en el que no se siente satifescho con su entorno pero al mismo tiempo no puede deshacerse de él y se autopercibe incapaz de modificarlo. En este sentido, la desesperación de aquel ser es la incapacidad de deshacerse de su entorno. Por otro lado, la desesperación de aquel ser que tiene más consciencia de sí mismo y, por ende, tiene más voluntad, desespera al no poder alcanzar aquellos estándares que persigue. En este caso el ser se autopercibe como capaz de modificar su entorno y su desesperación radica en la impaciencia para esperar el resultado o en la incapacidad de generar el mismo. Al estudiar con más detalle este punto, Kierkegaard recuerda que el cristianismo ha conservado para sí mismo el derecho de ofender. Los altos estándares que el cristianismo propone al ser humano son en sí mismo ofensivos. Es en estos estándares donde aquel ser que tiene consciencia de sí mismo, desespera al no estar a la altura del modelo impuesto.

El desespero como pecado.

La idea del desespero como pecado es una idea en la que Kierkegaard también aborda el problema de los profetas que hacen parte del sistema organizado que profesa el cristianismo y como ellos se encargan de destruir la misma ideología que pretenden divulgar. Lo opuesto a la desesperación es la fé, una fé Abrahámica. Esa es la única fé que se opone al pecado de la desesperación. Esa fé requiere de la voluntad del ser para creer; pero los pastores, las más de las veces, al defender ciertas ideas violan el principio de profesar la fé Abrahámica y, por ende, destruyen el corazón mismo del cristianismo. También es posible que alguien caiga en el «pecado» de la desesperación cuando abandona su constancia. Aquel ser que goza de gran consciencia, sabe que fallar una vez implica haber fallado completamente porque se ha perdido la constancia misma. Recuperar la constancia será una labor tan difícil como incierta y probablemente nunca se recupere el ímpetu ni la fortaleza que tenía. En estos casos, es común escuchar que quien desespera afirma no poder perdonarse. Sin embargo, paradójicamente, si esta persona es perdonada por la divinidad, accedería a perdonarse y entonces ha dejado clara su intención: el deseo de ser perdonado por la divinidad a través del desespero. Esto, en sí mismo, es una de las formas más graves de ofender a la divinidad.

Por otro lado, en uno de los apartes que más llamó mi atención, al autor de esta magnífica obra sostiene: «el mundo, confundido por su basto aprendizaje, necesita un Sócrates». Se escucha varias opiniones que piden nuevos credos, nuevos sistemas, etc., pero en opinión de Kierkegaard, más que aquello, el mundo necesita a alguien con la capacidad de hacer preguntas dirigidas a encontrar la verdad desde la inocencia ilustrada, en otras palabras, un sócrates.

A manera de conclusión personal, cuando sientas ansiedad o desesperación, recuerda que su opuesto no es la virtud, es la fé, aquella fé Abrahámica que confía en el poder de lo absurdo. Aquella fé que te permite sacrificar el presente y te da confianza en la garantía de un devenir próspero. Aquella fé que te permite recuperar el ímpetu, a pesar de no alcanzar la constancia divina, aquella fé que actúa en silencio, desde la inocencia ilustrada que persigue la virtud y la verdad.

Monumentos en Tailandia

«Tailandia es un país maravilloso» dijo un amigo ántes de embarcarme en esta inesperada aventura. Sinceramente, no estaba completamente informado sobre la existencia de semejantes maravillas en esta parte del mundo, pero estaba muy emocionado por conocer un lugar que no había tenido la oportunidad de visitar previamente.

En la siguiente foto, se puede apreciar una gigante estatua de Buddha. A cada lado de las escaleras que permiten el acceso a este lugar se puede observar 4 dragones. En este punto es necesario recordar la simbología universal existente alrededor de la figura del Dragón. Las imágenes, historias o representaciones, por lo general, tienen la intención de transmitir un mensaje que conserve su veracidad y pertinencia a través del tiempo y el espacio. ¿A qué peligros nos enfrentamos?, es posible que un arrebato de «presente-eternidad», se caiga en la tentación de relatar los actuales peligros que se han presentado en el particular camino de la vida de cada persona. De esta forma, sería difícil encontrar un relato con el que se identifiquen futuras o pasadas generaciones o, incluso, otros pares de nuestra generación actual. Ahora, si tratamos de ubicarnos en la posición de uno de nuestros antepasados que quiere presentar de manera elocuente la representación de todo peligro ¿cómo lo haríamos?. Los seres humanos, hemos sido víctimas de diferentes tipos de depredadores a través de los largos siglos de nuestra evolución. Estos depredadores han acabado con la vida de nuestros antepasados y, han presentado uno de los más grandes peligros a nuestra primitiva existencia. Depredadores de todo tipo: felinos, aves, reptiles etc., Con el objetivo de representar los peligros que aquejan la humanidad, hemos creado la figura de un animal que conjuga elementos de varios depredadores: Astucia y cualidades felinas, agilidad reptiliana, alas y, para colmo nuestro, este animal controla el único elemto que nos ha protegido de este peligro: el fuego. El dragón es la abstracta representación intelectual de todos los peligros que han amenazado la prolongación de nuestra existencia. Una representación atemporal.

El Buddha más grande del mundo, Tailandia.

Al final de la representación de este peligro, después de ascender a través de las escaleras, es posible llegar a Buddha. La belleza de este lugar, rodeada de un entorno paradisiático, son capaces de conectar este misticismo con sus visitantes.

Templo ubicado a lado del Buddha más grande del mundo, Tailandia

El templo blanco es un templo lleno de detalles y profundas representaciones mitológicas. Su belleza es digna de ocupar las más largas líneas de bellos poemas. Al interior de este lugar, en un espacio en el que no se pueden tomar fotos, se puede apreciar la imagen de 3 Buddhas en su estado ilumniado, hay un cuarto espacio en el que se puede observar a un monje que se encuentra en una posición idéntica a la mítica figura de Buddha. Este monje conserva esta posición por días. Es impresionante!. Justo en frente de este despliegue de arte mística, se encuentra la figura de la maldad, con una mirada llena de ira, poseída por pensamientos destructivos y justo en el medio de esta mirada, se encuentra el mismo Budda. Esta posición representa la eterna batalla del Budda con sus pensamientos, la batalla que todos compartimos, esa batalla que tiene lugar en nuestras mentes.

El templo blanco Tailandia

El templo azul es también un lugar que inspira misticismo y mucho respeto por las ideas que hacen estas maravillas posibles.

El templo azul, Tailandia.

Tailandia es un lugar lleno de magia, vida y esperanza. Su crecimiento y desarrollo es palpable, sus habitantes sienten optimismo por el devenir de su región y comparten este optimismo con sus visitantes.

Monumento en Tailandia.

Fear and Trembling, Kierkegaard

Kierkegaard aborda el problema de la fé en varios de sus libros, sin embargo, este libro en particular trata en detalle la diferencia que hace la fé en la vida de Abraham. Abraham es un héroe y no asesino (una gran diferencia), en gran parte como consecuencia de la silenciosa fé con la que obra al asesinar su hijo. Abraham se encuentra en tal dificultad que no puede hablar, ni confensar, ni compartir su condena. Debe ejecutar la más dolorosa condena de manera silenciosa y abnegada. Abraham debe acabar con su propia mano la única esperanza que él tiene de extender su legado sanguíneo, el fruto de sus previos dolores y hazañas, Abraham debe hacer el sacrificio que Dios ha ordenado, debe sacrificar la esperanza lógica de su futuro. Al ejecutar semejante acción, su corazón debe estar poseído por la fé, la fé en lo absurdo, la fé de que todo es posible para Dios. Kierkegaar desagrega esta acción en diferentes actos, nignuno de los cuales es fácil de ejecutar, sin embargo son, de alguna forma, realizables. Tal vez por esta razón, el único acto por el que Kierkegaard manifiesta irrestricta admiración e incompresión, es la fé. Aquel acto que le permite sacrificar de manera absoluta su presente y toda perspectiva de futuro, con incondicional fé en lo absurdo, con incondicional fé en que todo es posible para Dios.

¿Es posible encontrar en nuestra época un acto ejecutado con semejante fé que resulte inexplicable a la luz de la razón? Ningún otro caso del que tengo conocimiento me parece tan llamativo como el caso del «hombre más bello del mundo» Boliviano. Un hombre que a todas luces va en contra de todo patrón de belleza, abandona de manera irrestricta cualquier limitación, temor o verguenza causados por su apariencia y, muy por el contrario, en un acto donde utiliza su imagen como un elemento cómico, del que todos se pueden burlar, asegura con irrestricta fé en lo absurdo, ser el hombre «más bello del mundo». De no haberse ejecutado con irrestrica y completa fé en lo absurdo, una fé paradójica, una fé sin expectativas ni dudas, una fé «Abrahamica» ( si se permite el término), de no haber sido poseído por esta fé divina, semejante ejecución podría haber tenido devastadoras consecuencias en la vida de cualquier mortal. Sin embargo, su vida cambió para ser reconocido como aquello que él mismo se autoproclama. El reconocimiento otorgado y los recursos sobre los que ganó disposición, finalmente agregaron en su vida aquello que él siempre proclamó.

Encontrarse poseído por semejante fé no puede sino ser considerado como una bendición.

Lecciones de un pequeño viaje

El título para este escrito tal vez resulte inexacto para describir el contenido del mismo. En este escrito no solamente mencionaré algunas de las lecciones que me dejó haber realizado un corto viaje; sino también, algunos pensamientos que han circulado a través de las confusas vías de mi imaginación y sólo a través de la escritura podrían encontrar su lugar en el dialéctico mapa de la consciencia.

Aprovechando la fortuita y favorable coincidencia de algunos factores, decidí visitar Tailandia por aproximadamente dos semanas. Tailandia, un país tan místico y lleno de historia que la curiosidad de mi alma había querido visitar por largo tiempo. Adicionalmente, en una vida llena de compromisos y responsabilidades era momento de salir de la regularidad que encarcela las almas. En otros escritos relataré la experiencia de mi corta visita y en esta entrada me centraré en las lecciones que pude adquirir durante esta fantástica experiencia.

1.) En mi visita a uno de los templos más representativos de Bangkok, mientras disfrutaba de aquel ambiente que privilegia la meditación, la concentración y la fé, escuché como un joven local explicaba a una pareja de extranjeros de mediana edad los positivios efectos de la meditación. Aquellos mismos efectos que de manera tardía empiezan a ser reconocidos por una sociedad presa de la aparente infinitud del presente. Este joven explicaba a la pareja de extranjeros que, incluso hoy, en las más reconocidas instituciones educativas del país, los profesores inician sus lecciones con un previo proceso de meditación, proceso en el que la mente de quienes participan de aquella actividad abre sus puertas a lo dsconocido. Este pequeño encuentro me recordó la importancia que tiene comunicarse con la mente para iniciar de lleno una actividad. La meditación es uno de los medios por los que uno puede comunicarse con la mente que guía nuestro cuerpo. Hacer de la meditación parte de nuestros hábitos posibilita la concentración en un mundo donde la concentración es un bien cada vez más escaso.

Wat Pho, Bangkok, Tailandia.

2.) El contacto social es donde se esconde el significado de la vida. La experiencia de vivir, de habitar este planeta, no podría ser entendida sin el contacto social que implica ser parte de la humanidad. Es necesario salir, encontrar al mundo en su lecho, recibir los rayos del sol y buscar el destino que se persigue.

En esta foto se puede apreciar la luz del sol a través de las nubes, tal y como una señal divina. Esta armoniosa foto fue fortuita, justo esa aleatoriedad poética me impulsó a compartir esta bella foto.

3.) En los edificios oficiales del gobierno, algunos centros de educación y templos, se puede observar un terminado que se asemeja al fuego. En una de las interpretaciones, este pequeño detalle en este tipo de lugares, recuerda que el fuego puede ser fuente de luz, energía y protección; sin embargo, también puede ser fuente de caos, dolor y destrucción. El poder, el conocimiento y la religión pueden tener un rol semejante.

4.) Al interior del templo blanco en Chian Rai, se puede observar la figura de Buddha y, en frente de ésta una figura demoniaca con unos ojos llenos de maldad y dolor. Justo en medio de esta poderosa figura se encuentra la misma imagen de Buddha meditando. Esta disposición representa la legendaria batalla de Buddha en contra de sus propios pensamientos, aquellos pensamientos negativos que traen dolor, sufrimiento y desesperanza. Esta es la eterna batalla del ser humano, la batalla que tiene lugar dentro de sí, en sus propios pensamientos. Esta imagen me recordó la famosa frase: «el camino a Dios es el camino a sí mismo».

Templo blanco en Chiang Ria, Tailandia.

5.) La fé por la que Kierkedaard elogia a Abraham, encuentra un parecido muy llamativo con la elevación en el sentido Budhista. La batalla que tiene lugar en nuestros propios pensamientos, es la misma batalla a la que nos enfrentamos todos los días, es en ese momento donde enfrentamos el dragón, a la vida misma en toda su plenitud.

En una próxima entrada hablaremos de Tailandia, de algunos de sus lugares y una personal apreciación de los sucesos.

¿Qué tan difícil es mantener lo que consigues?

Cuando se empieza a lograr aquello que en algùn momento se tuvo como objetivo o, se empieza a adquirir aquello de lo que se tenìa alguna expectativa, es fàcil seguir el impulso interno que pide màs. Màs de aquello que ya se consiguiò o de aquello que aùn no se ha conseguido. Un conquistador conquistado por sus impulsos. Sin embargo, màs tarde que temprano, èste nuevo conquistador se da cuenta que, no es tan difìcil conquistar como mantener. Mantener algo que se ha conseguido, en especial si en ese algo se refleja algo que en un lugar y momento determinados se considera como valioso, es una tarea que implica mucho màs esfuerzo, energìa y recursos que el aislado acto de alcanzar algo. De hecho, no en pocas ocasiones, alguien logra algo, màs por el irresistible efecto del azar que por el empleo de la virtud propia. Mantener aquello que se ha logrado, por el contrario, exige el empleo constante, consciente y diligente de la virtud propia, por pequeña que èsta sea. Èste ejercicio constante de la virtud que se posee, en un periodo de tiempo màs o menos largo, debe estar a la altura de lo logrado e incluso por encima de èste y, si acaso aquel que fue alguna vez bendecido por la misma fortuna que posteriormente lo abandona, se pueda decir de èl, lo mismo que de antaño se solìa decir sobre los personajes de ànimo y calidades excepecionales: no son afectados por la fortuna, se encuentran por encima de ella, ni son presas de la alegrìa extrema, ni son vìctimas de la decepeciòn y tristeza extrema. Tal vez incluso esta persona pueda repetir en sus labios aquella sentencia de Camilo, el Romano: “A mì, ni la dictadura me subiò el ànimo ni el destierro lo disminuyò”. Esto aplica tanto para logros materiales como inmateriales.

Hablando de adquisiciones materiales, piènsese por ejemplo en un bien que evidentemente sea considerado como valioso, p.ej., una vivienda, un bote o un automòvil. Una vez se ha pagado el precio del bien, el precio que exige el mantenimiento del mismo, en un periodo suficientemente grande, superarà con creces el valor del mismo. Para ilustrar èsta afirmaciòn, pensemos en el bote: pagar el mantenimiento, limpieza, reparaciòn e incluso impuestos asociados a la tenenecia de èste bien, en un periodo suficientemente grande, superarà el costo que en un principio se pagò por èl. De hecho, el problema no termina aquì. La siguiente cuestiòn es pensar si se tiene el tiempo para disfrutar de aquel bien que se ha adquirido. Si pensamos en una persona cuya virtud le permite agregar un valor a la sociedad que, a su vez, èsta remunera y èsta remuneraciòn de ese nuevo valor que el individuo agrega a la sociedad, le permite al individuo alcanzar metas individuales y adquirir algunos bienes materiales, èste individuo estarà tan ocupado y dedicado a conservar aquellos logros inmateriales y a continuar ofreciendo a la sociedad aquel valor agregado, que muy poco tiempo le quedarà para disfrutar de su nuevo bote. Es por ello que àntes de adquirir un bien, es pertinenete preguntarnos:

¿Puedo pagar el bien?

¿Puedo pagar el mantenimiento del bien?

¿Puedo disfutar el bien?

En nuestra siguiente entrada discuterimos “el problema en la asignaciòn de recursos”.  

Percepción y realidad ¿diferentes?

Una de las habilidades màs importantes del cerebro humano es la habilidad de ignorar. Enfrentarse a un escenario con diferentes y variados niveles de libertad, es una actividad fascinantemente asombrosa. Sin embargo, este proceso tiene lugar en nuestro inconsciente y su duraciòn es tan corta que muy pocas veces apreciamos la enigmàtica complejidad de nuestra mente. Nuestra mente es, las màs de las veces, capaz de entrar en un escenario relativamente nuevo e inmediatamente hacer un juicio de valor sobre lo què es relevante, en què sentido y para què es relevante. Una vez se ha realizado èste juicio de valor, hacemos un esfuerzo hìbrido (en parte consciente, en parte inconsciente) para decidir en què manera interactuaremos con aquellos elementos de ese nuevo escenario que ahora se presentan como relevantes. Para ilustrar èste proceso basta con pensar en aquellos momentos donde entramos en un cuarto por primera vez. Para empezar, pensar en un escenario donde se desconoce por completo en què contexto y a què tipo de cuarto se entrarà, es un escenario que rara vez se encuentra en la realidad. No obstante, basta con pensar en ello para sentir como la ansiedad, el instrumento de defensa de animales para situaciones potencialmente peligrosas, se apodera de nuestro cuerpo. Dado que es un escenario que rara vez se encuentra en las manifestaciones de realidad que se presentan ante nosotros, omitiremos esta hipotètica situaciòn y nos ubicaremos en el siguiente escenario:

En la ciudad se acaba de realizar la inauguraciòn de un nuevo restaurante. El dìa de su apertura tù decides asistir con un(a) acompañante.

Una vez adentro del restaurante, lo màs probable es que fijes tu atenciòn en las mesas y las sillas, despuès, probablemente, te fijaràs en el ambiente que produce la decoraciòn y el concepto del restaurante. Una vez llegues a tu mesa, te fijaràs en ella y posteriormente miraràs el menù del restaurante. Solamente hasta èste punto, tu cerebro ha decidido que aquello es lo màs relevante de este nuevo lugar, siguiendo patrones de comportamiento que te han resultado exitosos en escenarios anàlogos. Salvo por casos muy particulares, habràs ignorado el nùmero de bombillos que tiene el restaurante, el nùmero de conexiones de gas, y un sin nùmero de cosas cuyo buen funcionamiento lo das por sentado (conexiones de luz, agua etc.,) o no tiene ninguna relaciòn con el objetivo que tu cerebro ha fijado para esa interacciòn (nùmero de bombillos etc.,). Esto sucede porque tu cerebro tiene como objetivo funcionar de la manera màs eficiente posible y, como habràs deducido, contar el nùmero de bombillas p.ej., no representa diferencia alguna en la experiencia de “ir a un restaurante”. Esto, por supuesto, tiene un costo de oportunidad asociado a la eficiencia en la interacciòn o, mejor, uso del escenario al que te enfrentas. Ignorar tantas cosas hace que tu consciente ni siquiera se percate de la existencia de ellas y este es el costo de oportunidad que inconscientemente pagamos en nuestro diario vivir. De hecho, una de las experiencias màs incòmodas es cuando todas aquellas cosas que còmodamente ignorabas se hacen relevantes y tienes que lidiar con ellas. Piensa por ejemplo que en èsta visita al restaurante ocurre un incendio. Este evento inesperado te obligarà a buscar las salidas de emergencia, la ubicaciòn de los extintores, la ubicaciòn de las conexiones de gas etc., tantas otras cosas que, salvo por casos particulares, son còmodamente ignoradas en la normal experiencia de “visitar un restaurante”. 

Este proceso de ignorar y su costo de oportunidad, nos lleva a la conclusiòn de que no es exacto decir que tu “ves” ni que “interactuas” con la realidad. Es màs preciso decir que tu interactuas con algunos elementos de la realidad que se manifiestan como relevantes ante tì, en un momento determinado, en un contexto determinado. Cuando pienses que la realidad es esto, o aquello, recuerda que no es exactamente esto o aquello, sino màs bien aquello que tu inconsciente ha catalogado como relevante en un contexto determinado. Intenta hacer un ejercicio consciente de qué es aquello que estás inconscientemente ignorando e intenta hacer un juicio de valor consciente. Recuerda que, como bien lo dice Jordan Peterson, no en pocas ocasiones, sobrevaloramos lo que no tenemos y despreciamos lo que sì tenemos. La percepciòn que tù tienes de la realidad puede determinar decisivamente còmo algunos elementos de èsta se manifiesten ante ti.   

Colombia está preparada para el Coronavirus?

Hay controles en puertos y aeropuertos?, hay un protocolo?, hay una línea especial de atención a personas con síntomas?. La respuesta es ya conocida: No!. No lo hay. Colombia confía plenamente en el aislamiento que históricamente ha padecido para ahora protegerlo de la pandemia que cada día se propaga con más rapidez.

Publicidad advirtiendo a los ciudadanos de Corea del Sur.
Antibacteriales en los buses de Seúl

En Corea del Sur, en cuando se supo del virus, comenzaron a regalar tapabocas en los buses y estaciones de tren, implementaron antibacteriales en restaurantes, buses, estaciones de tren y más, habilitaron una línea especial y ahora un hospital especial dedicado sólo y únicamente al tratamiento de este virus.

Es necesario que Colombia se prepare para la llegada del virus y evitemos que una tragedia suceda en nuestro país que ya muchos males soporta.

Visitando una tienda de Vinilos en Corea del Sur

Aún recuerdas esos viejos aparatejos con grandes discos que reproducían música? Sabes como funcionan?

Pues bueno, en Corea del Sur, en pleno siglo XXI es posible comprar vinilos y música en vinilos, música antigua y reciente. Es un lugar en el que escuchas la música que escoges de manera gratuita hasta por 30 minutos. Si te gustan los CDs pues también puedes reproducir música para ti en CDs.

Acompáñame a conocer este lugar!

Alguna vez has probado pescado crudo?

Pues bueno, el pescado crudo es uno de los platos que se puede probar en Asia. Esta vez, en Corea del Sur, probamos mariscos crudos

Pescado crudo en Corea del Sur

A pesar de que parezca no ser tan apetitoso, para sorpresa nuestra el sabor es más delicioso de lo que uno espera. Se siente un sabor bastante original, un tanto atenuado por algunos ingredientes.

Pescado crudo en Corea del Sur

También había huevitos de pescado, su sabor fue bastante agradable y tienen fama de ser bastante saludables. No obstante todo lo anterior, no nos fue posible comer con el mismo apetito con el que comieron nuestras amigas de China. Acompáñanos a ver el video para conocer la experiencia con mejor detalle.

Probando pescado crudo en Corea del Sur

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